Cuando los dueños de mascotas notan una cojera en los perros, el primer pensamiento suele ser directo: ¿Mi perro se ha hecho daño en una pata? Un esguince, una rotura de ligamentos, una pata dolorida o tal vez artritis... Y la mayoría de las veces, ese instinto es correcto.
Pero todos los días, en neurología veterinaria, vemos cojeras en perros que no provienen de huesos, articulaciones ni ninguna lesión física. En su lugar, los problemas que descubrimos radican en el sistema nervioso.
Lo que hace que estos casos sean un reto es que pueden parecer muy similares al principio. Este artículo explica qué significa realmente la cojera en perros, en qué se diferencian las causas neurológicas y cuándo puede ser el momento de mirar más allá de la propia extremidad.
En primer lugar, cojera no siempre significa dolor. Cuando hablamos de cojera en los perros, nos referimos a una marcha anormal o dificultad para utilizar una extremidad, que puede deberse a dolor, debilidad o disfunción en el sistema musculoesquelético o nervioso. Esto puede manifestarse como cojera, rigidez, reticencia a moverse, arrastrar una pata o mantener una pata levantada.
La cojera es un signo clínico que puede deberse a muchas afecciones diferentes, como lesiones físicas, enfermedades articulares, infecciones, fracturas o problemas neurológicos. Determinar la causa requiere una evaluación veterinaria.
Aunque las lesiones físicas y los problemas ortopédicos son las causas más comunes de cojera en los perros, las causas neurológicas también son posibles, pero a menudo se pasan por alto, sobre todo al principio.
La cojera neurológica se deriva de problemas que afectan al sistema nervioso, concretamente a la:
Sin embargo, estos problemas causan cojera por razones que difieren de las lesiones físicas o las enfermedades ortopédicas. En los casos neurológicos, los perros pueden tener dificultades para caminar no porque les duela algo, sino porque el sistema nervioso no controla correctamente el movimiento.
El movimiento normal depende de la comunicación constante entre el cerebro, la médula espinal, los nervios y los músculos. El cerebro envía señales a la médula espinal, esas señales viajan a través de los nervios hasta los músculos y la información sensorial vuelve al cerebro para ajustar el movimiento y el equilibrio.
Cuando se ven afectados los nervios que irrigan una extremidad, los propios músculos o la parte de la médula espinal donde se originan esos nervios, esa comunicación se interrumpe. En estos casos, un perro puede parecer cojo aunque la extremidad esté sana. El resultado suele ser debilidad o dificultad para utilizar la extremidad, en lugar de la clásica cojera provocada por el dolor.
La cojera neurológica se comporta de forma diferente a la cojera ortopédica, aunque las diferencias pueden ser sutiles al principio. Con el tiempo, tienden a surgir ciertos patrones.
Entre los indicios que debe observar en casa se incluyen los siguientes
Algunas afecciones neurológicas pueden ser muy dolorosas, como una hernia discal (IVDD), mientras que otras pueden causar debilidad o problemas de coordinación sin dolor evidente. Esta es la razón por la que algunos perros con cojera neurológica siguen pareciendo brillantes, felices y con ganas de moverse, aunque su marcha sea claramente anormal.
La cojera neurológica puede originarse en varias partes diferentes del sistema nervioso, y las causas subyacentes varían ampliamente.
Los trastornos de la médula espinal son una causa neurológica común de dificultad para caminar y pueden incluir:
Los trastornos de los nervios periféricos pueden provocar cojera o un uso anormal de las extremidades, como:
Ciertas enfermedades musculares también pueden presentarse como cojera en perros, incluyendo:
Distinguir entre las causas ortopédicas y neurológicas de la cojera en los perros comienza con exámenes físicos y neurológicos cuidadosos. Ambas evaluaciones valoran el dolor, pero lo hacen de formas distintas y buscan patrones diferentes.
Las causas ortopédicas, como lesiones, artritis o enfermedades articulares, suelen manifestarse:
Las causas neurológicas son más probables cuando los veterinarios detectan
Los perros con cojera neurológica también suelen tener radiografías normales, lo que proporciona otra pista de que el problema se encuentra fuera de los huesos y las articulaciones.
El diagnóstico comienza con un examen neurológico detallado, que ayuda a localizar el problema dentro del sistema nervioso. En función de estos resultados, pueden realizarse pruebas adicionales como análisis de sangre, pruebas de imagen avanzadas como la resonancia magnética del cerebro o la médula espinal, análisis del líquido cefalorraquídeo o pruebas de electrodiagnóstico de nervios y músculos en determinados casos.
Muchas causas neurológicas de cojera en perros son tratables. El tratamiento depende de la causa subyacente y puede incluir medicación, rehabilitación física, cirugía y cuidados de apoyo, incluidos ajustes del estilo de vida. Cuanto antes se identifique el problema, más opciones habrá disponibles.
Es razonable preguntar a su veterinario si debe considerarse una causa neurológica y si es apropiado remitir al perro a un neurólogo si la cojera en perros
Una evaluación temprana puede marcar una diferencia significativa tanto en las opciones de tratamiento como en los resultados.
La cojera en los perros no siempre es lo que parece. Aunque las lesiones y la artritis son comunes, la enfermedad neurológica es una causa que a menudo se pasa por alto y que merece ser tenida en cuenta.
Si la cojera de su perro no tiene sentido, confíe en sus instintos y haga preguntas. Una evaluación rápida y exhaustiva puede marcar la diferencia. Southeast Veterinary Neurology (SEVN) puede ayudar a su perro a caminar de nuevo con sedes en Miami, Boynton Beach, Jupiter y Virginia Beach. Póngase en contacto con nosotros hoy mismo.
La cojera en los perros puede ser causada por lesiones físicas, artritis o problemas neurológicos que afectan a los nervios, los músculos o la columna vertebral.
Sí. Los problemas de la médula espinal o de las raíces nerviosas pueden provocar cojera en los perros al debilitar las extremidades, reducir la coordinación o alterar la marcha.
La cojera intermitente en los perros puede deberse a fatiga, debilidad fluctuante o problemas neurológicos sutiles que afectan al control de las extremidades.
No todas las cojeras de los perros son dolorosas. Algunas afecciones neurológicas afectan al movimiento o al control de las extremidades sin causar molestias evidentes.
Las radiografías evalúan los huesos y las articulaciones, pero no muestran la médula espinal ni los nervios. Las radiografías normales con cojera continua pueden apuntar a una causa neurológica.
A veces. La cojera repentina en perros, el arrastre de una pata o la debilidad pueden indicar problemas neurológicos urgentes.
Consulte a su veterinario si la cojera en perros dura más de uno o dos días, empeora, afecta a varias extremidades o viene acompañada de debilidad, arrastre de nudillos o arrastre.
Arrastrar una pata trasera es un signo de cojera en perros que puede ser consecuencia de problemas de la columna vertebral, nerviosos, musculares o articulares graves.
Caminar sobre la parte superior de la pata, o "knuckling", es una forma de cojera en los perros a menudo causada por problemas nerviosos o espinales en lugar de dolor en la pierna.